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| Caracterización morfológica y genética del corzo |
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| Investigación - Fauna |
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El corzo por lo general es una especie escasamente dimórfica, presentando pocas diferencias entre machos y hembras, en lo que a corpulencia se refiere. Para la caracterización morfológica de las poblaciones del Valle de El Paular, se han calculado los estadísticos básicos de las variables más importantes en ejemplares adultos, separando los machos y hembras. En líneas generales se ha observando que la mayoría de las variables presentan un ligero dimorfismo sexual, destacando fundamentalmente en este aspecto, las medidas relacionadas con la longitud cabeza cuerpo, el contorno y el peso.
Peso
A este respecto se podría decir que en zonas de baja densidad, la adquisición de un comportamiento territorial, implica el establecimiento de una jerarquía social, lo que evita, en gran medida, la competencia intraespecífica por el alimento. Además la competencia entre machos por el territorio, suele estar basar en señales odoríferas, no siendo necesaria una adquisición de corpulencia mayor en los machos, con lo que las diferencias sexuales en tamaño, son menos acusadas que en otras especies de cérvidos Crecimiento corporal
Este hecho, en principio iría en contra, de la apreciación de mayor tamaño en los individuos cuanto más al Norte y al Este de la zona Euroasiática, si bien puede tener relación con factores de densidad y de productividad del medio. Las medidas corporales tomadas para el análisis del crecimiento corporal en las poblaciones del Valle de El Paular fueron las siguientes: Longitud cabeza-cuerpo (1), altura en la cruz (2), longitud pie posterior (3), longitud pie anterior (4), oreja (5) y contorno del tórax (6). La muestra analizada a través de la Ficha para Ejemplares Muertos del Cuaderno de Campo, da unos valores medios en las medidas corporales de longitud cabeza-cuerpo de 110.8 cm. para los machos y 104.7 cm. para las hembras. En la altura en la cruz, se ha observado una media de 71.4 cm. en los machos y 64.4 cm. en las hembras. El pie posterior oscilo en 31.9 cm. para los machos y 30.1 cm. para las hembras; el contorno del tórax midió 72.1 cm. de media en los machos y 66.4 cm. para las hembras; la pata anterior midió en los machos 46.5 y en las hembras 42.1 y la oreja 13.6 y 13 cm. El grado de dimorfismo sexual encontrado en lo que a medidas corporales se refiere, en la población de estudio, es relativamente bajo como era de esperar. Aunque en la mayoría de los cérvidos una vez alcanzada la madurez, el aspecto externo de machos y hembras es marcadamente distinto, en el caso del corzo no existen diferencias significativas. En los individuos adultos sólo el peso, la longitud cabeza-cuerpo y la altura a la cruz difieren sensiblemente, siendo mayores los machos. En nuestra población, en consonancia con la mayoría de poblaciones españolas, las relaciones dimórficas encontradas han sido 1.05 en la longitud cabeza-cuerpo, 1.10 en la altura de la cruz, 1.05 en la longitud del pie posterior, 1.09 en el contorno del tórax, 1.10 el pie anterior y 1.05 la longitud de la oreja. Caracterización genéticaADN Mitocondrial
Tras la extracción del ADN por los métodos clásicos se procedió se procedió a su amplificación mediante la técnica denominada PCR (por las siglas inglesas de “Polymerase Chain Reaction”). Para comparar las secuencias obtenidas en el Valle de El Paular, con otras procedentes de distintas poblaciones europeas de corzos, se ha recurrido al GenBank, banco de datos de acceso libre, en el que se encuentran todas las secuencias génicas organizadas por distintos niveles, como por orden numérico, taxonómico, etc., en donde se han encontrado una secuencia completa de D-loop para Capreolus capreolus, procedente de Asiago, en los Alpes italianos y otras 68 parciales de distintas áreas. Como grupo externo, para enraizar el árbol filogenético, se han tomado las secuencias completas del corzo asiático o pigargo (Capreolus pygargus) y parciales de una de sus subespecies (Capreolus pygargus ochracea). La región elegida, D-loop o región control del ADN mitocondrial, fue seleccionada por su adecuado tamaño (algo más de 900 pares de bases) y variabilidad relativamente elevada para poder emprender análisis poblacionales. Entre los 60 individuos pudieron distinguirse 3 haplotipos distintos, variando entre ellos hasta cerca del 1.3%, lo que supone una divergencia relativamente alta en la comparación con datos de la literatura. De hecho alcanza el mayor valor de los que hemos podido hallar (éstos no superan el 1.2%). En todo caso, debemos retener el dato de que la variabilidad es relativamente alta. Esto supone una ventaja para la población, ya que son bien conocidos los riesgos que conlleva una población pequeña con alta endogamia. La historia de la población de corzos en el Valle de El Paular puede explicar la causa de estos resultados. La hipótesis más probable es que se haya mantenido un buen flujo genético a lo largo de miles de años motivando así una alta variabilidad. Si observamos el árbol filogenético como representación de la diversidad de haplotipos para los corzos europeos, podríamos comprobar cómo la relación entre los haplotipos mayoritarios “A” y “B” encontrados en Peñalara se mantiene, mientras que su grupo hermano lo componen varios individuos procedentes de otros puntos de Europa. De esta forma, dentro de los grandes grupos que se podrían distinguir en el árbol, “A” y “B” estarían en uno de ellos, mientras que “C” en otro. Esta divergencia entre individuos encontrados ahora en una misma localidad, abundaría en la idea de un polimorfismo reciente con posterior dispersión. Es decir, podríamos imaginar un escenario donde varios linajes de corzos se encontrarían en los refugios pleistocénicos en el momento de los grandes picos glaciares en el sur de Europa, habiéndose quizá diferenciado anteriormente, para luego dispersarse tras las épocas más cálidas. De esta forma, los distintos linajes mitocondriales que encontramos ahora en el Sistema Central, y que tienen sus “parientes” más cercanos en puntos geográficamente muy alejados, serían descendientes de esos corzos que encontraron refugio en el sur más cálido y que posteriormente emigraron, expandiendo nuevamente su área de repartición. Podemos encontrar pues corzos de Peñalara más similares a otros italianos o franceses, que a otros individuos de su propia población. Por ello, la situación de la población puede ser considerada como buena, desde un punto de vista genético y se recomienda, por tanto, preservar las características genéticas propias de esta zona. ADN NuclearContinuando con el estudio de caracterización genética de las poblaciones de corzo en el Valle de El Paular, durante la temporada 2007 se procedió al análisis del ADN nuclear de las muestras recogidas. Para la amplificación de los marcadores nucleares denominados microsatélites, se han seleccionado 12 parejas de cebadores para el análisis de igual número de microsatélites, denominados BM1706, BM757, BM848, CSSM39, HUJ1177, NVHRT48, BMC1009, CSSM41, CSSM43, IDVGA29, IDVGA8 y OarFCB304. Estos 12 microsatélites han sido empleados con anterioridad, y en todos los casos se ha estimado que no están sometidos a desequilibrios de ligamiento. Los resultados y los tamaños de cada alelo se obtuvieron en un secuenciador ABI 3730, analizando los picos en el programa GenMapper. Con el objeto de definir la estructura genética de la población de corzo del Valle de El Paular, mediante marcadores microsatélites, se usaron dos métodos basados en modelos Bayesianos, que permiten inferir unidades genéticas utilizando sólo los genotipos de los individuos. La base de estos métodos es analizar la probabilidad de que existan distintos grupos de individuos que estén en “Equilibrio de Hardy-Weinberg”. Además, esta información se puede combinar con información geográfica. El análisis combinado de dos tipos de marcadores enriquece el conocimiento de la población en estudio. Datos procedentes de los genomas mitocondriales (de herencia materna) y nucleares (procedentes de ambos progenitores) se complementan y en ocasiones, como en la presente, muestran ciertas contradicciones. Como reflexión final, por tanto, se aporta la evidencia de que la población debe ser vigilada para que las tasas de endogamia no lleguen a ser perjudiciales para ella, contando con que la riqueza mitocondrial es relativamente alta y que pueden manejarse los individuos de Guadarrama como pertenecientes a una única unidad de reproducción, que presenta semejanzas con las restantes poblaciones de la Península. |

