| El Monasterio de El Paular |
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| Historia y Cultura - Patrimonio | ||||||
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El Monasterio
Durante cuatro siglos y medio El Paular se convirtió en una de las Cartujas mejor dotadas, pero en 1835 la Ley de Desamortización terminaría con el esplendor económico y cultural de la Cartuja de El Paular, conllevando la dispersión de parte del archivo, de la biblioteca, de la pinacoteca y demás enseres perteneciente a El Paular. El Paular se entregó en usufructo a la Orden Benedictina el 31 de Diciembre de 1948 “para instalar en él una Abadía, con Colegio de vocaciones y Casa Central de formación monástica para toda España y Monasterios de Ultramar: Chile, Islas Filipinas y Australia”. La actual comunidad se instaló en 1954. Hoy, El Paular cuenta con una pequeña comunidad de monjes, que viven la vida monástica según el módulo transmitido por San Benito: vida litúrgica, trabajo manual e intelectual, recepción de huéspedes, acompañamiento a los numerosos visitantes y atención pastoral a la vida sacramental que se desarrolla en la Iglesia del Monasterio. En el Retablo de El Paular, de estilo gótico de finales del siglo XV tallado en alabastro, se ha llevado a cabo, recientemente, una magnífica labor de restauración y limpieza por parte del Instituto de Patrimonio Histórico del Ministerio de Cultura. Ello ha permitido recuperar el retablo, recobrando los colores del siglo XV y los de algunas restauraciones posteriores. El retablo está compuesto de dieciséis escenas representando la vida de la Virgen y la de Jesús. Es un catálogo de trajes de época, de muebles y de útiles domésticos pero, sobre todo, de expresiones de distintos personajes. Los CarduchosLas 52 pinturas de gran formato que fueron pintadas a comienzos del siglo XVII por encargo del Prior Juan de Beza al pintor veneciano Vicenzio Carduccio, han vuelto en 2011 al Monasterio de Santa María de El Paular, al mismo lugar que ocuparon durante 200 años. Este maravilloso conjunto pictórico, referente de la pintura histórica y del barroco, salió de El Paular con la desamortización de 1835, siendo trasladado a Madrid. Después de permanecer en el Convento de la Trinidad, este conjunto de pinturas dejó de ser una unidad para repartirse por distintos lugares de España, como en La Coruña, donde daban nombre a una sala del Museo Municipal. Años más tarde, el Museo del Prado se hizo cargo de la obra que, controlada y catalogada, se distribuyó por otros museos españoles. El regreso de estos cuadros a su emplazamiento original se enmarca en el largo y minucioso proceso de restauración del Monasterio, en el que la rehabilitación del Claustro ha sido el paso previo. Esta cuidadosa recuperación del Claustro, a cargo del Ministerio de Cultura, ha incluido la climatización y el drenaje del mismo, así como el tratamiento de los efectos lumínicos, preparando una acogida excepcional para esta importante obra. Pero si importante ha sido la preparación del espacio en El Paular, no menos han sido los más de diez años de trabajo que ha durado la meticulosa restauración dirigida por la Jefa del "Departamento de Pintura Española hasta 1700" del Museo del Prado. |



