| El Molino de Papel de El Paular |
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| Historia y Cultura - Patrimonio |
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La cartuja de El Paular fue fundada en 1390 por el rey Juan I, concediéndole Juan II la propiedad sobre el río Lozoya junto al monopolio de la pesca y poseyendo, desde casi sus inicios, un importante molino papelero.
A principios del siglo XVI, encontramos un privilegio de la reina Dª Juana de Castilla en la que hace referencia al molino y, a partir de mediados del siglo XVI, en numerosos contratos de impresores se especifica que el papel utilizado debe ser de esta molino, dada su calidad y precio.
Madoz, en su Diccionario de 1847 dice: “La Sociedad Anónima Fábrica de papel continuo de Rascafría, se fundó en julio de 1824.... Posee una de las mejores máquinas que han venido del extranjero y elabora sobre 60 arrobas diarias de papel”. A partir de esta fecha la fábrica pasó por diversos propietarios y en 1928 se cerró definitivamente, al canalizarse el agua del río Lozoya para abastecer Madrid. Pero este importante molino papelero adquiere una especial relevancia ya que con el papel salido de sus tinas se imprimió la primera edición de El Quijote. Es un papel de baja calidad y descuidada elaboración en el cual se aprecian múltiples impurezas e irregularidades y que lleva una filigrana usada por este molino. Esta filigrana de pequeña factura está situada entre dos corondeles y representa el anagrama del molino de El Paular coronado por la bola del mundo bajo el signo de la cruz, símbolo de los cartujos. Además de la presencia de esta filigrana, existen numerosos contratos, fechados en los primeros años del siglo XVII, de compra de papel al monasterio realizadas por Juan de la Cuesta y Francisco de Robles, impresor y librero, respectivamente, de esta primera edición, según consta en su portada. |



