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| Recuperación de las poblaciones de conejo |
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| Gestión - Fauna |
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Las enfermedades víricas y los cambios de hábitat de las últimas décadas han motivado una disminución importante de las poblaciones de conejo en toda la Comunidad de Madrid, con especial incidencia en las zonas de montaña. La recuperación de estas poblaciones es fundamental para la conservación de especies como el águila imperial o el buitre negro, por su importante papel en las cadenas tróficas en muchos de los ecosistemas madrileños.
Protocolo de repoblación
• Paliar las causas originales que influyeron en la desaparición de sus poblaciones. • Definir los factores físicos y biológicos que condicionan la distribución y abundancia del conejo en zonas que guardan cierta semejanza con el área de estudio, con el objetivo de establecer un modelo de capacidad del territorio. • Redactar un protocolo de repoblación que minimice los riesgos que entrañan las traslocaciones y garantice en lo posible el éxito de éstas, estructurado en los siguientes apartados: 1. Origen de los conejos para repoblación. El alto nivel de hibridación en los conejos de repoblación, es uno de los principales inconvenientes a la hora de recuperar zonas conejeras. Con muchas de estas actuaciones se está provocando una grave contaminación genética en las poblaciones de conejo autóctonas, debilitando cualidades como la capacidad para buscar comida, el instinto de huida frente a predadores, el instinto materno o la insuficiente respuesta inmunológica frente a enfermedades. En consecuencia es fundamental que los conejos utilizados en la repoblación, sean conejos silvestres fruto de traslocaciones de áreas cercanas o de zonas con características similares a la zona de destino. 2. La captura. La captura es casi siempre un hecho traumático que produce un gran deterioro en el estado físico del conejo, por lo que es fundamental conocer siempre el método de captura empleado y el número de días transcurridos antes de ser trasladados. La captura con cercones de malla, es el método más recomendable ya que produce un menor índice de lesiones que el resto de procedimientos, además de ser el único método que permite capturar un gran número de conejos en un breve lapso de tiempo. 3. El traslado. Por descontado el traslado de una especie cinegética siempre debe producirse con la guía sanitaria de origen, expedida por la zona veterinaria y un permiso de suelta de la Consejería correspondiente. El riesgo de lesiones durante el transporte es notablemente inferior que en la fase anterior, aunque se deben cuidar determinados detalles como, no mantener en cajas a los conejos más de 24h, evitar temperaturas extremas o el hacinamiento de los animales. El transporte, preferiblemente se efectuará en cajas de madera, con fondo plano y con ranuras, cuyo tamaño no permita al conejo introducir en ellas las patas, evitando así lesiones importantes. 4. Cuarentena y profilaxis. La cuarentena, es la fase de la repoblación destinada a favorecer la condición física y fisiológica de los animales antes de la suelta, después del gran estrés al que han estado expuestos durante las fases de captura y transporte, por lo que es necesario normalmente un aporte de alimento y agua, así como ubicarlos temporalmente en un medio en el que no se les exija un gran esfuerzo físico. El periodo de cuarentena, es también un buen momento para realizar los primeros tratamientos de profilaxis y desparasitado. 5. Suelta. La época recomendada para la suelta son los primeros días del otoño. Un aspecto importante en esta fase, es el número y la proporción de conejos a soltar. Con respecto al número, y a pesar de algunas pautas puestas de moda recientemente, no es necesario que sea elevado. Es preferible ir introduciendo los conejos de forma escalonada y cumpliendo correctamente las normas de transporte, vacunado, desparasitación y manejo que se recomiendan, para reducir en lo posible el número de bajas. Con respecto a las proporciones lo más normal en la mayoría de los casos es que se respeten las encontradas en la naturaleza, es decir, 65% hembras y 35% machos. Con respecto a las edades, recomiendan 70% adultos y 30% jóvenes. Z.I.R.
Estas zonas están ubicadas en los enclaves más propicios del valle de El Paular para albergar poblaciones naturales de conejo. Las Z.I.R. consisten básicamente un terreno cercado en el que los conejos traslocados puedan adaptarse a las nuevas condiciones y expandirse al resto del territorio. La base de las Z.I.R. es un cerramiento de malla metálica de 2 metros de altura y una hectarea de superficie. En un primer momento, las Z.I.R. cumplen las funciones de zona de aclimatación (condiciones ideales para la supervivencia) y cuarentena (profilaxis y desparasitación). Una vez terminada esta primera fase, las Z.I.R. facilitan la expansión de los conejos al territorio colindante, manteniendo su carácter de refugio permanente. Las especiales características del cerramiento permiten por un lado el trasiego de los conejos del interior al exterior del recinto y por otro impiden la entrada de predadores o ganado en su interior. Este carácter semipermeable se consigue gracias a la instalación de unos tubos flexibles de 15 cm de diámetro y 1 metro de longitud instalados de un lado a otro del cercado por debajo de la malla y cada 20 metros, posibilitando la expansión de las poblaciones de conejo, manteniendo intactas las características idóneas del hábitat y la protección frente a predadores y ganado. Estos tubos permanecen cerrados durante la primera fase de aclimatación. Con el fin de proveer a las poblaciones de conejo de las mejores condiciones para su supervivencia, en las Z.I.R. se han instalado también vivares, majanos artificiales, comederos y bebederos. En cada cerramiento, están ubicados 1 majano artificial por cada 1.000 m2 de superficie. Cada uno de los majanos dispone de un comedero con avena y cebada así como de un bebedero, potenciando la capacidad de acogida de forma indefinida con un mínimo mantenimiento. |

